Lucro cesante: el costo oculto de la corrupción en la administración pública
El lucro cesante, un concepto legal, se convierte en un símbolo de la corrupción política y su impacto en la sociedad dominicana.

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Cobertura de esta historia
El lucro cesante no es solo un concepto legal, sino también una metáfora ética que refleja el daño causado por la corrupción en la administración pública. Se define como la pérdida económica o la frustración de una ganancia legítima que sufre una persona debido a una acción u omisión deliberada de un tercero. En el contexto de la política y el derecho, cuando un funcionario público actúa con intención de beneficiarse a sí mismo o a sus allegados, generando paralizaciones, denegaciones injustificadas o trabas administrativas, su conducta deja de ser un error burocrático y se convierte en un acto ilícito.
Estas acciones no solo violan la probidad, sino que también constituyen delitos graves contra la administración pública. Entre ellos se incluyen la prevaricación, que ocurre cuando un funcionario dicta resoluciones injustas a sabiendas, motivadas por intereses particulares; el cohecho o concusión, que implica asfixiar financieramente a un ciudadano o empresa para exigir comisiones o ventajas indebidas; el abuso de autoridad y el enriquecimiento ilícito, que consiste en utilizar las potestades del cargo para perjudicar a un tercero e incrementar el patrimonio propio; y el conflicto de intereses, que se da cuando se entorpecen trámites públicos para favorecer negocios privados vinculados al propio funcionario.
El funcionario que incurre en estas prácticas no solo compromete su responsabilidad penal y civil, sino que también provoca un daño social incalculable. Cada decisión motivada por el interés personal, cada traba burocrática calculada, cada contrato opaco y cada volatilidad inducida en los mercados representa una oportunidad de desarrollo que se le priva al pueblo. No se trata solo del dinero que se sustrae del erario público, sino del progreso que no se materializa, del empleo que no se genera y de la tranquilidad ciudadana que se extingue.
Cuando la ética política se subordina al enriquecimiento particular, el ciudadano común termina pagando la factura a través de mayor inflación, incertidumbre y pérdida de calidad de vida. Exigir la restitución del bien común no es un reclamo abstracto; es la demanda legítima de un pueblo que exige el cese del perjuicio a su propio futuro.
En arroz y habichuelas
- Lucro cesante: es la pérdida económica que sufre una persona cuando un funcionario actúa con intención de beneficiarse a sí mismo o a sus allegados.
- Prevaricación: cuando un funcionario dicta resoluciones injustas a sabiendas, motivadas por intereses particulares.
- Cohecho: cuando se asfixia financieramente a un ciudadano o empresa para exigir comisiones o ventajas indebidas.
- Abuso de autoridad: cuando se utiliza el cargo para perjudicar a un tercero e incrementar el patrimonio propio.
- Conflicto de intereses: cuando se entorpecen trámites públicos para favorecer negocios privados vinculados al propio funcionario.
Hoy: Luis Ma. Ruiz Pou El lucro cesante y la ética político-moral Llevado al terreno de la administración pública, cualquier acción u omisión deliberada de un funcionario que cause este tipo de perjuicio configura una falta gravísima. Creado: 03…
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