El estilo de vida de los expresidentes dominicanos
Un análisis sobre cómo viven los expresidentes tras dejar el cargo y su influencia en la política.

Foto: El Nacional
Cobertura de esta historia
Los expresidentes de la República Dominicana viven una vida privilegiada tras dejar el poder. El Estado les paga una pensión por los servicios que prestaron durante su mandato, independientemente de si esos servicios fueron buenos o malos. Esta situación les permite disfrutar de una vida sin preocupaciones económicas, lo que a menudo los lleva a participar en temas públicos o incluso a intervenir en la política.
Aunque no tienen responsabilidades laborales, su vida no siempre es fácil. El tiempo libre puede volverse tedioso, y algunos expresidentes se sienten motivados a involucrarse nuevamente en asuntos públicos. Esta participación puede tomar la forma de proponer soluciones a problemas nacionales, incluso aquellos que no resolvieron durante su mandato.
En el ámbito diplomático, a los expresidentes a menudo se les compara con objetos frágiles, como un jarrón chino, debido a la delicadeza con la que se les trata en actos oficiales. Otros, como Hipólito Mejía, han utilizado metáforas populares para describir su situación, comparando a un expresidente con un toro castrado, que aunque ve una hembra en celo, no puede actuar.
A pesar de estas comparaciones, los expresidentes gozan de una ventaja que muchos dominicanos no tienen: la seguridad económica. Mientras que para muchos ciudadanos es difícil encontrar empleo o acceso a servicios sociales, los expresidentes reciben un salario perpetuo, aunque no sean empleados oficiales.
Además, su título de 'expresidente' les brinda un estatus especial que les permite participar en eventos públicos con privilegios, como asientos preferenciales. Este estatus, junto con el tiempo libre, puede llevar a algunos a proponer soluciones a problemas nacionales, aunque no siempre sean prácticas o realistas.
Para llegar a ser expresidente, se requiere un requisito insoslayable: haber sido presidente. Aunque cualquiera podría aceptar ser expresidente, el camino para llegar allí no es fácil, y muchos sensatos se detienen antes de intentarlo. Sin embargo, una vez allí, el título 'presidente' se convierte en una herramienta para mantener el protagonismo en la vida pública.
En arroz y habichuelas
- Expresidentes: gozan de pensiones y estatus privilegiado, lo que contrasta con la situación de muchos ciudadanos que no tienen empleo o seguridad social.
- Participación política: algunos expresidentes se involucran en temas públicos, lo que puede influir en la opinión pública o en la toma de decisiones políticas.
- Comparaciones: se les compara con objetos frágiles o con animales como el toro castrado, lo que refleja cómo se percibe su rol en la sociedad.
- Título honorífico: el uso del título 'presidente' por parte de expresidentes puede generar confusión o controversia en el debate público.
- Prerrequisito: para ser expresidente, se debe haber sido presidente, lo que no es accesible para la mayoría de la población.
El Nacional: Voces y ecos Rafael Peralta Romero Vivir como un expresidente Creado: 07.11.2026 | 11:58 Actualizado: 07.11.2026 | 11:58 Cuando de privilegio se trata, hay que hablar de los expresidentes de la República. ¿Usted ha visto seres más venturoso…
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