La obsolescencia programada empuja al consumidor a comprar más
Empresas de tecnología y electrodomésticos diseñan productos que se dañan o dejan de funcionar antes de su tiempo, obligando a los usuarios a reemplazarlos con frecuencia.

Foto: El Nacional
Cobertura de esta historia
Fabricantes de tecnología, autos y electrodomésticos están acelerando el reemplazo deliberado de dispositivos, lo que se conoce como obsolescencia programada. Este fenómeno obliga a los consumidores a comprar nuevos productos con mayor frecuencia, generando una espiral de consumo que afecta desde bombillas eléctricas hasta algoritmos modernos.
Este modelo se basa en el diseño de productos que se dañan o dejan de funcionar antes de su vida útil natural, lo que lleva a los usuarios a reemplazarlos más pronto de lo necesario. Según expertos, esta práctica no solo beneficia a las empresas, sino que también fomenta un consumo constante, lo que puede tener impactos negativos en el medio ambiente y en el bolsillo del consumidor.
La obsolescencia programada no es un fenómeno nuevo, pero ha ganado fuerza con el avance de la tecnología y la competencia entre marcas. En muchos casos, los productos se diseñan para no ser reparables o para que sus componentes se desgasten con el tiempo, incluso si no se usan con frecuencia. Esto ha generado críticas de organizaciones ambientales y consumidores que buscan alternativas más sostenibles.
Algunas empresas han comenzado a adoptar prácticas más responsables, como ofrecer reparaciones, usar materiales duraderos o diseñar productos con mayor vida útil. Sin embargo, la presión del mercado y la necesidad de innovar continuamente siguen impulsando la obsolescencia programada en muchos sectores.
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Este fenómeno afecta directamente a los consumidores, quienes pueden verse obligados a gastar más dinero en reparaciones o reemplazos frecuentes. Además, contribuye al aumento de residuos electrónicos y al impacto ambiental negativo de la producción constante de nuevos dispositivos.
Que sigue
Algunas empresas están revisando sus prácticas, pero la presión del mercado continúa impulsando la obsolescencia programada. Es posible que más regulaciones o movimientos consumidores exijan cambios en el futuro.
El Nacional: Fabricantes de tecnología, autos y electrodomésticos aceleran el reemplazo deliberado de dispositivos obligando al usuario a consumir de manera constante en una espiral que abarca desde bombillas eléctricas hasta modernos algoritmos
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