La historia y las instituciones definen el futuro de República Dominicana y Haití
Un análisis comparativo entre ambos países subraya la importancia de las instituciones, la educación y las decisiones acumuladas a lo largo del tiempo.

Foto: Acento
Cobertura de esta historia
La República Dominicana y Haití comparten una isla, pero sus trayectorias históricas, sociales y económicas han sido muy distintas. Según el economista Thomas Sowell, no basta con atribuir las diferencias a factores como el racismo, la geografía o la historia. Lo que realmente importa es cómo las instituciones, las reglas, la educación y los hábitos de cada sociedad permiten o impiden el desarrollo.
La historia haitiana está marcada por la esclavitud, una independencia bajo condiciones brutales, la deuda impuesta por Francia y una larga serie de intervenciones extranjeras que han dejado la nación en una situación de inestabilidad crónica. Sin embargo, esto no explica por completo la crisis actual. Los gobernantes haitianos, la debilidad institucional y los incentivos perversos también juegan un papel importante.
Por otro lado, la República Dominicana ha logrado avances económicos, pero no está exenta de sus propios problemas: informalidad, desigualdad, servicios públicos deficientes, impunidad y un Estado de derecho frágil. Aunque ha avanzado más que Haití, aún hay mucho por hacer.
La presencia de trabajadores haitianos en la República Dominicana ha sido un aporte económico positivo, según economistas reconocidos. Sin embargo, su integración no puede ignorar la necesidad de regulación, documentación y cumplimiento de la ley. La inmigración masiva, si no se gestiona adecuadamente, puede erosionar los logros de la sociedad receptora.
La frontera entre ambos países no es solo una línea geográfica, sino un punto de encuentro entre dos capacidades estatales distintas. La República Dominicana debe preservar sus avances y gestionar la inmigración de manera responsable, sin olvidar sus obligaciones humanitarias.
La solidaridad con Haití no debe ser ingenua, ni tampoco convertir a los inmigrantes en enemigos. La corresponsabilidad internacional requiere compromisos verificables, no solo discursos. Haití necesita reconstruir su capacidad de gobernarse, mientras que la República Dominicana debe seguir fortaleciendo sus instituciones y su capacidad de gestión.
El futuro de ambos países no dependerá de lo que la historia les haya hecho, sino de las decisiones que tomen ahora. La historia explica el camino, pero las instituciones y las decisiones actuales son las que justifican su continuidad.
En arroz y habichuelas
- Thomas Sowell: el economista destaca que el desarrollo no depende solo de buenas intenciones, sino de instituciones sólidas y decisiones efectivas.
- Inmigración haitiana: su aporte económico es positivo, pero requiere regulación y cumplimiento de la ley para evitar problemas en servicios públicos.
- Servicios públicos: la República Dominicana enfrenta desafíos en salud, educación y seguridad, lo que afecta a la población en general.
- Desigualdad: persiste entre los dominicanos, lo que puede impactar en la cohesión social y el progreso del país.
- Frontera: es un punto crítico donde se enfrentan dos realidades distintas, lo que exige una gestión responsable por parte del Estado.
Acento: En los días en que la discusión dominicana recurre a Thomas Sowell, conviene mirar el espejo isleño. Dos países, una isla y una pregunta siempre incómoda: ¿por qué dos sociedades que comparten territorio han seguido trayectorias tan distint…
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